Trucos para impactar y diferenciarte con el emplatado de postres

Por La Menorquina on 25 de agosto, 2016

Ya hemos oído en muchas ocasiones la expresión "la comida entra por la vista". Esto ocurre tanto en los platos que cocinamos en casa como en los que elaboramos para nuestros restaurantes, bares y cafeterías y es aquí donde el valor de la presentación aumenta exponencionalmente, puesto que ayuda a los clientes a tener una experiencia única.

Un plato es, en realidad, como un lienzo en blanco sobre el que vamos a crear un dibujo o representación a través de los alimentos. Y no cabe duda que los postres constituyen unas magníficas pinturas para acabar creando un gran cuadro.

emplatado de postres

 

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Trucos para conseguir un emplatado de postres de ensueño

  1. Juega con todos los parámetros o factores de los que disponemos. En el universo de la cocina, la comida a preparar no es el único elemento existente sino que entran en juego otras cuestiones igualmente importantes e estimulantes como: la vajilla (sus formas y colores), las textura, los sabores... A la hora de emplatar un postre tenemos que intentar combinar todas estas piezas con maestría y habilidad. 
  2. Coloca los ingredientes de forma estratégica. Los distintos ingredientes que conforman cada postre, por ejemplo un brownie con helado y crema, deben colocarse de forma estratégica, no de una manera lineal y aburrida, de manera que ninguno le reste protagonismo al otro, sino que ayuden a resaltarse mútuamente y, sobre todo, que se complementen.
  3. No recargues demasiado el plato. Es más elegante y agradable a la vista dejar espacios libres en el plato, tanto por el alrededor como por el centro.  
  4. Utiliza platos alargados. Son perfectos para servir postres, sobre todo tartas. Últimamente están muy de moda y quedan muy elegantes las bandejas de pizarra.
  5. Coloca con sumo cuidado los siropes y la nata. Dos de los ingredientes fundamentales para acompañar la mayoría de postres son los siropes y la nata. Ambos cuentan con grandes ventajas: su sabor gusta a casi todo el mundo, sirven para arreglar un postre que nos haya quedado algo insípido y, con habilidad, pueden convertir la presentación de un postre en una obra de arte por sus grandes posibilidades decorativas. Una buena opción es colocar nuestro postre (un flan por ejemplo) en un lateral y dibujar varias líneas con el sirope en el lado opuesto, dándole el toque maestro con caramelo. Eso sí, siempre con mesura, puesto que una excesiva cantidad de sirope o nata puede acabar manchando o estropeando el postre.En cualquier caso, para garantizar un buen emplatado en un postre, o en cualquier otro plato, la clave está en hacerlo con sumo mimo y cuidado. Un postre en un restaurante no debe tener un aspecto "industrial", sino justo lo contrario. Tiene que dar la impresión de que ha sido elaborado por y para el cliente, de una forma personalizada y teniendo en cuenta sus gustos y particularidades. Una manera de lograrlo es preguntándole, por ejemplo, qué acompañamiento desea, qué tipo de sirope o cualquier otro ingrediente adicional. 

Saca partido a tus postres para darles un toque más personal y creativo. 

 

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