Te desvelamos los secretos para que triunfes con tu carta

Para que la carta de tu restaurante sea exitosa debe, en primer lugar, captar la atención del cliente, diferenciándose tanto en formato como en contenidos de la oferta de la competencia. Además debe ser rentable, lo que implica que los platos que más nos interesan que nos pidan (que no necesariamente son los más caros) han de quedar resaltados de alguna forma.

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¿Cómo se consigue esto? Con un formato llamativo pero, al mismo tiempo, también claro y ordenado, para que el cliente no se pierda entre tantos platos, ingredientes, precios e imágenes. Sin caer en el exceso, la carta debe dar al cliente una información completa de los platos, tanto de que están compuestos como de la forma de cocción. La especialización es también importante, por lo que suele recomendable tener una carta de postres independiente y, según la categoría del restaurante, también de vinos.

Para triunfar con nuestra carta es necesario que acertemos en la combinación de los distintos elementos, sin olvidarnos que, actualmente, la parte digital juega un papel fundamental. Esto significa que la carta puede, y debe, promocionarse adecuadamente en webs/blogs, redes sociales y plataformas especialidades.

MEN - secretos carta

Las claves de una carta diez

  1. Orden e ingeniería de menús. Los platos y bebidas deben, en primer lugar, estar muy bien ordenados para facilitar la localización del cliente. Parece obvio, pero frecuentemente nos encontramos con cartas confusas. Una vez tengamos todo bien estructurado, podemos utilizar una serie de trucos, no por conocidos menos eficaces, para ayudarnos a que los clientes se inclinen por nuestros platos más rentables. Estos deben situarse en la parte superior derecha de la carta, sin ordenar los platos por coste para evitar una tendencia a pedir los más económicos. Tampoco es buena idea alinear los precios para no facilitar una suma por parte del cliente que pueda hacer que se retraiga a la hora de pedir. Es ingeniería de menús pura y dura.
  2. Cuidar las imágenes. Las imágenes deben llamar la atención, sobre todo de nuestros platos estrella, pero siempre siendo honestas (es decir, que sean fieles con el plato que finalmente vamos a ofrecer). Una buena idea es acompañar las fotos con elementos gráficos (recuadros, subrayados…), pero siempre que sean elegantes y discretos.
  3. Añadir la información que sea necesaria. No hace falta ni es recomendable escribir grandes párrafos explicando cada plato. Pero un texto breve y claro en relación a los ingredientes y formas de cocción es una cuestión muy bien recibida por la mayoría de clientes, cada vez más preocupados por la nutrición sana, posibles alergias, etc.
  4. La carta también es digital. Es decir, ya no es solo un elemento en papel o cartón que se deja sobre las mesas, sino que, en su versión digital, debemos hacerla visible para el máximo de público a través de internet. Una opción todavía por explorar es el uso de cartas digitales para ser consultadas en tablets en el propio restaurante.
  5. Debe formar parte de la imagen de marca del local. La carta no es un ente aislado, sino que forma parte de la imagen corporativa o de marca de nuestro restaurante. Por eso debe incluir unos colores, un logo y a veces un eslogan que dé sensación de integración y unidad.

Añadir finalmente que una carta gana en eficacia cuando los camareros de sala la saben “vender”. Es decir, la complementan ayudando a los clientes en su elección, ofreciendo la información que, por cuestiones de espacio, no podemos incluir en la carta y, siempre con tacto y sin agobiar, induciendo a los comensales a pedir lo que más nos interesa, sin olvidarse platos estrellas, postres o un buen vino.

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