Restaurante pop - up: ¿un buen negocio?

Muchos emprendedores del mundo de la hostelería buscan la forma de innovar y acercarse a su público de diferente manera. Algunos de ellos se plantean si un restaurante pop - up es un buen negocio, si el esfuerzo compensará. Se trata de ubicar el establecimiento en un lugar diferente, como por ejemplo, en el comedor de la casa de un chef.


Sin duda, los restaurantes emergentes implican una alta dosis de emoción y diversión, aunque, no hay que olvidar que, incluso más si cabe que en los tradicionales, su éxito está ligado a un duro trabajo.

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Conocer sus pros y contras puede ayudarte a decidir si deberías o no continuar con tu proyecto de restaurante pop - up.

Ventajas de un restaurante pop - up

La flexibilidad en la ubicación es el principal beneficio de un restaurante pop - up, ya que le permite moverse de una ciudad a otra y hacerse un nombre a nivel nacional, llevando la marca a otro nivel. Además de ésta, una opción de negocio así de innovadora tiene otras ventajas:

  1. Esta forma de negocio supone un modo relativamente económico de darse a conocer a un nuevo público o establecer la marca del restaurante en un área diferente.
  2. Un restaurante pop - up implica una mayor libertad a la hora de configurar el menú e incorporar nuevos platos o formas de elaboración alternativas.
  3. Este tipo de proyectos pueden dar cabida a dos chefs distintos, para un trabajo colaborativo. ¿Has pensado en asociarte con la competencia para crear algo único y muy atractivo?
  4. Los restaurantes emergentes tienen costes más bajos que los de una empresa estándar, incluidos gastos generales y mano de obra.
  5. La apertura de este planteamiento hace de un restaurante pop - up el medio idóneo para poner en práctica diferentes métodos de fijación de precios, como tarifas planas de menú o una carta de precios fijos.

MEN - restaurante pop up

Los inconvenientes de un restaurante pop - up

Aunque las ventajas tienen un gran peso en la decisión de seguir adelante con la idea de montar un restaurante pop - up, no hay que olvidarse de algunos inconvenientes, que podrían truncar el éxito del negocio. Se trata de los siguientes.

  1. La rentabilidad de este tipo de proyectos suele ponerse en duda ya que, incluso si tiene éxito, los beneficios se verán mermados al necesitar compensar el impacto de la mayor demanda con un equipo más completo y profesional, que asegure una buena impresión y evite prolongados tiempos de espera, algo que tiene un coste importante.
  2. El éxito de un restaurante pop - up no suele depender de su chef, de su oferta gastronómica o de su buen nombre, sino de la eficacia del esfuerzo previo en relaciones públicas, redes sociales y marketing.
  3. La ventaja de un restaurante tradicional, que son los clientes habituales, no existe en este innovador concepto, a no ser que se permanezca en una misma ubicación durante un tiempo prolongado, algo que no suele ser lo habitual y que se aleja de la esencia del restaurante emergente.

El restaurante pop - up puede formar parte de la estrategia de expansión de tu negocio, siempre que sea entendido como una herramienta, un recurso promocional para la marca, y no como un gran generador de dinero.

La elección de una buena ubicación, un menú atractivo, un plan de marketing consistente y mucha pasión en el trabajo pueden hacer del restaurante pop - up un gran éxito como lo han sido Eat Boston, Ceru o The Loaf, ejemplos consolidados a los que podríamos sumar otros, con mayor componente efímero y más arriesgados, como Dinner in the Sky o The Table By.

 

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