Ventajas de incluir postres fríos en la carta

Por La Menorquina on 21 de enero, 2016
Postres_frios

Cuidar el momento del postre, para muchos el alimento más esperado de la comida, significa mejorar la experiencia del cliente. Para lograrlo, la clave del éxito consiste en combinar variedad de sabores, ser fieles a la identidad del restaurante y, entre otros factores, seducir con nombres e imágenes sugerentes.


Todo ellos sumado a una buena relación calidad precio y a una interpretación de la variedad que aúne postres clásicos e innovadores, fríos y calientes. Se trata, en suma, de buscar un equilibrio idóneo entre unos y otros para ofrecer un amplio abanico de postres.

No se trata de ofrecer un sinfín de postres. Por un lado, excedernos en el número no es compatible con una buena gestión del restaurante y, por otro lado, el cliente agradecerá una carta moderada. Por ello es tan importante ofrecer una variedad muy estudiada en función del perfil del cliente o target. 
 
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Los postres fríos, un imprescindible

A la hora de buscar ese equilibrio, en una carta no pueden faltar los postres fríos. Sería ideal recurrir a un proveedor de confianza para hacer una selección de postres fríos, incluyendo sorbetes, tartas, cremas, copas, trufas, bombones helados...

No en vano, los inconvenientes de las cartas de postres se centran en la necesidad de contar con recursos, tanto con un stock suplementario como con una mayor dedicación si los postres son de elaboración propia.

Sin embargo, las ventajas compensan el esfuerzo, que será mínimo si contamos con productos ya listos para servir. No olvidemos que el postre aumenta el ticket medio de forma significativa y tiene un gran potencial para proporcionar buenas experiencias, sorprender y fidelizar.

Incluir postres fríos en la carta aporta ventajas como éstas:
  • Pueden disfrutarse durante todo el año: Los postres fríos no son exclusivos en los meses calurosos. Muy al contrario, resultan apetitosos en cualquier momento. Además, permiten elaborar platos que combinen sabores fríos y calientes, como ocurre con innumerables recetas, por ejemplo los profiteroles con helado y salsa de chocolate. 
  • Tienen una gran aceptación: Los helados, las tartas, los bombones helados y otros postres fríos gozan de una gran popularidad. Incluirlos en la carta nos ayudará a satisfacer todo tipo de paladares. 
  • Buena relación calidad precio: Los postres fríos suelen tener una buena relación calidad precio, sobre todo cuando son preparados, ya que nos evitamos tener que perder tiempo en comprar ingredientes y hacerlos. Por lo demás, son fáciles de complementar con elaboraciones propias, por lo que podemos aumentar el margen de ganancia.
  • Están listos o son fáciles de personalizar: Disponer de cremas y sorbetes o, por ejemplo, de tartas heladas permite improvisar postres tentadores en solo unos minutos. Además de poderlos servir tal cual, y de contar con una amplia oferta, añadir otros ingredientes es una interesante opción para dejar volar la imaginación y aumentar beneficios.  
  • Satisfacen necesidades especiales: La versatilidad de los postres helados facilita satisfacer a colectivos especiales, como celíacos, diabéticos o personas que prefieren opciones light. 
  • Facilitan crear una carta infantil: Aprovechemos la popularidad de los postres fríos para incluirlos en una carta de postres infantil. Su aporte nutricional y gran aceptación ayudarán a conseguir que sea todo un éxito. Junto con los postres que responden a necesidades especiales, crear una carta de postres para los más jóvenes también actuará como factor de diferenciación. 
  • Gran durabilidad: Además, su fácil y larga conservación nos garantiza no desperdiciar alimentos. Por lo tanto, minimizacemos las pérdidas por exceso de stock. 

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