Variantes de crema catalana para incluir en tu carta

Por La Menorquina on 6 de abril, 2016

La crema catalana, una crema pastelera de yema de huevo con una característica textura crujiente de azúcar caramelizado. Es un postre típico de la cocina catalana con una gran aceptación en toda España y otros países como Francia.

Al parecer, tenemos que agradecer la existencia de este sabroso postre a un obispo que en el siglo XVIII acudió a un convento catalán y, ante un evento tan importante, las monjas decidieron preparle un flan como postre, pero el destino quiso que le quedase demasiado líquido, por lo que lo remataron con azúcar quemado para arreglarlo. Según cuenta la leyenda, cuando el obispo se dispuso a comerse el flan, el azúcar todavía estaba muy caliente, por lo que exclamó: “¡Crema!” que, en catalán significa “quema”, de ahí el origen de su nombre.

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La forma tradicional de servirla es en cazuelitas de barro. Para quemarla por encima, se espolvorea de azúcar blanco y, posteriormente, se le pasa por la superficie una pala de hierro muy caliente o un pequeño soplete. Si se quiere conseguir una capa más gruesa de caramelo, hay que echar el azúcar una segunda vez y quemar nuevamente.

El sabor de la crema catalana es muy apreciado y popular, inspirando un licor, diversos, tés, helados, turrones, espumas, chocolates y…hasta un perfume.

 

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La crema catalana en la carta de postres

Podemos introducir la crema catalana en la carta de postres con su receta y presentación tradicional. No obstante, para darle un toque original y hacer más especial la experiencia del cliente, quizás sea recomendable incorporar alguna de sus múltiples variantes y posibilidades.

 

Crema catalana con naranja

Utilizando la receta base, se trocea muy bien la naranja, aunque antes hay que lavarla bien y pelarla con con cuidado en rodajas no demasiado gruesas, las cuales se emplean al final para adornar el postre. También se pueden sustituir los trozos de naranja por fresas.

 

Crema catalana fría

En esta ocasión, la variante consiste en servir la crema fría, para ello se deja en la nevera un par de horas y en copas de postre. Se puede adornar con un poco de mermelada de albaricoque o nata montada.

 

Crema catalana con chocolate blanco

La originalidad de esta receta, que sin duda hará las delicias de los más golosos, radica en que antes de proceder a la cocción de la crema hay que añadir el chocolate blanco previamente picado sin dejar que se derrita del todo, puesto que es mejor que se acabe de fundir totalmente con la mezcla caliente de la crema.

Los postre clásicos y sencillos, como la crema catalana, suelen tener una gran aceptación en la carta de postres, por lo que, sobre todo con el añadido de una variante original, pueden mejorar la experiencia del comensal y hacer subir el ticket medio. Es muy probable que con una opción de este tipo (un postre que ya reconoce pero presentado de un modo distinto) el cliente se anime a poner el broche final a una comida o cena en nuestro local pidiendo este postre.

 

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