Un servicio de restaurante top

Por La Menorquina on 30 de septiembre, 2015

Imagina que un día acudes a tu restaurante como un cliente más que busca disfrutar de un buen menú, en vez de como el propietario o el gerente del mismo. ¿Estarías totalmente satisfecho con el servicio de restaurante que ofreces?

Buscar cuál es el mejor servicio de restaurante que podemos proporcionar a nuestros clientes, puede ser más sencillo si por un día nos ponemos en su piel y comprobamos por nosotros mismos la calidad de nuestro negocio. Cambiar la perspectiva puede ayudarte a comprobar más fácilmente cuáles son las fortalezas y debilidades de tu servicio de restaurante.

servicio de restaurante

¿Cómo te gustaría que fuera el servicio de restaurante si tú fueras el cliente?

  • Página web con información útil. Imagina que te has ido a pasar el día a una bella localidad cercana. Has visitado algunos monumentos y ahora que ha llegado el momento de comer, buscas en las redes sociales información, opiniones o recomendaciones sobre un buen restaurante en la zona. Has entrado en su página web para comprobar la dirección, pero cuando llegas a él, está cerrado. Tú, como cliente, te sentirás defraudado por el tiempo perdido. Si este restaurante hubiera utilizado su página web o redes sociales para comunicar a sus clientes que ese día su horario sería distinto al habitual, o que permanecería cerrado, el cliente ahora no tendría una mala impresión.

  • Buen sistema de reserva. Te han indicado que ya no es necesario que realices la reserva por teléfono dentro del horario comercial, sino que puedes hacerlo fácilmente online a cualquier hora. Pero se produce algún fallo, y la web no te permite solicitar tu reserva. Ya es tarde, y tendrás que esperar hasta mañana para ponerte en contacto con el restaurante y realizar tu reserva por la vía tradicional.

  • Camareros educados y respetuosos. Has elegido el restaurante y estás sentado a la mesa esperando que te atienda un camarero. Pero este llega y sin saludarte, deja la carta de menú sobre la mesa. Esto sin duda dejará una impresión negativa sobre la atención al cliente. Siempre será mejor mirar a los ojos al cliente, y ofrecerle la bienvenida con una sonrisa sincera.

  • Alternativas de aperitivos. Has pedido una bebida mientras llega el primer plato del menú. Con ella, el camarero te trae una tapa de gambas indicando que es un obsequio de la carta a los clientes, y desea que sean de tu agrado. Pero nunca te han gustado las gambas y las rechazas dando las gracias. El camarero se disculpa, y te indica que en brevé te traerá otro aperitivo. Pero este no llega. Si para fidelizar a los clientes el restaurante ha optado por regalar un aperitivo, debería tener previstas otras opciones.

  • Rapidez en la atención al cliente. Estás en la mesa del restaurante, ha pasado un tiempo, y ya has elegido el menú que quieres degustar. Pero no viene ningún camarero a tomar nota. 

  • Buenas sugerencias de platos fuera de carta. Cuando va a tomar nota, el camarero te indica que hay cabrito a la miel y estofado de ternera con chocolate. Eliges el primero, y tras esperar un rato, vuelve el camarero para informarte que lamentablemente no queda. No sólo el camarero no ha sabido indicarte correctamente los platos que hay fuera de menú, sino que te obliga a perder el tiempo revisando la carta para pedir nuevamente.

  • Saber explicar correctamente los platos. Has llegado al restaurante, y te han indicado que disponen de un menú destinado a personas celíacas. Pero antes de pedirlo, quieres que te informen más a fondo de los ingredientes de ese menú. Las explicaciones son confusas y no te queda claro. No estás muy seguro sobre lo que vas a consumir.

  • Interesarse por los gustos del cliente. Te has decantado por un solomillo con castañas, pero el camarero se ha ido sin preguntarte a qué punto te gusta la carne, es probable que cuando llegue el solomillo esté poco hecho o excesivamente pasado para tu gusto.

  • Preguntar al cliente si los platos son de su agrado. Has pedido un gazpacho de sandía pero está excesivamente líquido y no lo consumes. Sin embargo el camarero no se ha molestado por saber cuál es el motivo de tu rechazo, cuando tu opinión hubiera sido fundamental para mejorar la calidad de sus platos.

  • Platos sin escasez de ingredientes y con buen sabor. Te traen una ensalada que también podría llamarse ensalada de tomate, pues este es el único ingrediente que se observa ente un poco de lechuga, tres aceitunas y una pizca de atún. Te acercan el arroz con pollo andaluz, pero tras verlo ya compruebas que no está caldoso, y tras probarlo, notas que el arroz está insípido y seco.

  • Rapidez para traer la cuenta. Has pedido la cuenta, y deseas pagar e irte a casa. Pero pasan los minutos y nadie se acerca. Te hacen esperar un tiempo excesivo.

Si te ha gustado el artículo, seguro que también es de tu interés saber los secretos de 'Cómo aumentar la rentabilidad de tu restaurante'. ¡Descárgate la guía para descubrirlo!

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