Sin frigo ni nevera ¿el fin del mundo?

Por La Menorquina on 17 de noviembre, 2015

Hoy en día nos parece impensable poder conservar en buen estado los alimentos que compramos en el mercado si no disponemos de un frigorífico en casa.

Lo cierto es que no siempre hubo este tipo de tecnología en los hogares y los productos se mantenían en perfectas condiciones preservando todas sus cualidades y un sabor inigualable. De hecho, hay casas que siguen sin disponer de un frigorífico, aunque sí cuentan con un congelador donde se guardan las verduras de la huerta una vez cocidas. Existen muchos lugares de España donde no se pierden las costumbres tradicionales y aún usan las alacenas de pared, construidas en un hueco de la cocina, para guardar los quesos, los panes, las galletas o el café. Las viviendas siguen disponiendo de las despensas o bodegas para almacenar las bebidas, los jamones o los embutidos y, como habréis comprobado por vosotros mismos, la frescura de las frutas o la calidad de estos productos son incomparables.

La necesidad de mantener en buen estado los alimentos y prolongar su vida útil ha estado unida desde siempre al desarrollo de diversas técnicas para lograrlo. Entre ellas nos encontramos el curado, un método de conservación de productos cárnicos y pescados a través del secado, el salazón o el ahumado. Esta última sigue muy presente en la actualidad con un artículo tan destacado como es el salmón noruego ahumado.

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Otro método que sigue estando muy de moda, es el de introducir el queso o el bonito en aceite de oliva. Conocidas marcas españolas como Ortiz o Consorcio nos permiten que sigamos disfrutando ahora de los mismos sabores de antaño.

Gracias a la manteca de cerdo, por su alto contenido en grasa, se pueden preservar correctamente las carnes y aves ya que tal y como sucede con la sal, este producto impide el crecimiento de bacterias. Este sencillo método se ha perfeccionado y, ahora, la carne se cuece previamente para, después, recubrirla con grasa, prolongando así su tiempo útil.

Existe, también, la técnica del marinado que consiste en introducir los alimentos en un líquido aromatizado. Una versión de este procedimiento sería el escabeche, que permite conservar los productos durante semanas al sumergirlos en vinagre ya que por su acidez, los precocina. Este sistema es muy usado en el caso de pescados, donde al vinagre se le añaden otros líquidos como el vino y el aceite frito y condimentos como la pimienta en grano y el laurel.

Finalmente, aunque nos parezca que las mermeladas y almíbares son muy recientes, han sido métodos tradicionales de conservación de frutas mediante la sobresaturación de azúcar. Para proceder a hacer una mermelada, la fruta es troceada, macerada en azúcar y finalmente sometida a cocción. Para conseguir fruta en almíbar, se cuece el azúcar con agua hasta llegar al punto de espesor y, después, sólo será necesario introducir en esa preparación las frutas que queremos conservar.

Como ves, son muy variadas las técnicas de conservación que se han ido empleando a lo largo del tiempo. Y lo mejor es que muchas de ellas, como las mermeladas, almíbares, o aceite, a día de hoy se pueden seguir realizando perfectamente en los hogares.

 

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