Repostería portuguesa: un ejemplo de variedad y máxima calidad

Por La Menorquina on 16 de junio, 2016

En Portugal abundan las cafeterías con productos de calidad, capaces de soprender a los clientes fijos y a los turistas y visitantes ocasionales con productos de gran calidad, muchas veces de fabricación propia y refinados, provenientes de la afamada respotería portuguesa

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Un variado y delicioso repertorio

Su capital, Lisboa, y en general todo Portugal, es un auténtico paraíso para los amantes de los dulces, puesto que el repertorio de posibilidades de la pastelería y repostería lusa es espectacular, alcanzando altísimos niveles de calidad, sabor y variedad.

Existe un postre que destaca por encima de todos, por ser muy típico y conocido en todo el mundo: el Pasteis de Belém. Se trata de un bollo de hojaldre relleno de una crema elaborada a base de nata, azúcar y yema de huevo, espolvoreado de azúcar glas y canela. Su receta es ancestral y secreta y se comercializa con este nombre desde 1837, aunque sus orígenes se remontan a siglos atrás, cuando la orden de los Jerónimos comenzó a elaborarlos en el Monasterio de Santa María de BelémSegún la leyenda, los pasteles de Belém fueron inventados por las monjas del Monasterio con su nombre y, tras su clausura, el panadero del mismo vendió la receta a una empresario portugués, que fue quien puso la pastelería al lado del monasterio.

La pastelería de Belém es, hoy en día, uno de los puntos turísticos por antonomasia de Lisboa, y dicen que para probar los auténticos no queda más remedio que comprarlos allí. Situada justo al lado del Monasterio, este establecimiento elabora cada día la friolera de entre 20.000 y 50.000 piezas de estos pasteles, que se han convertido en todo un simbolo de Portugal. 

De otro Monasterio, en esta ocasión del del Santa Clara de Amarante, provienen los Pinchos de Toga. Se trata de un producto intensamente dulce, cuya forma evoca a las gotas de cera que caen de los cirios. A pesar de tener únicamente tres ingredientes en su receta, huevo azúcar y agua, el resultado es espectacular.

Otro postre a destacar son las Queijadas de Sintria, muy típicas de la localidad de la que ha adoptado su nombre y elaboradas básicamente con queso, azúcar y yema de huevo.

En la repostería portuguesa se utiliza mucho el hojaldre, por ejemplo, para elaborar las Brisas que están rellenas de yema y mazapán. 

También son muy típicas las bolitas de almendra con chocolate recubiertas de caramelo de diferentes colores, así como los frutos secos garrapiñados. Dos ejemplos magníficos para ir picando mientras se pasea por las alegres calles de las principales ciudades y pueblos lusos.

 

Perfectos para introducir en una carta de postres

La cara de postres de un restaurante es fundamental para elevar la categoría de nuestro local y aumentar el ticket medio, una cuestión básica para la rentabilidad del nuestro negocio. Además de cuidar su diseño, una de las estrategias que mejor funcionan para optimizar y hacer más atrayente y eficaz la carta de postres de un restaurante es dotarle de una mayor variedad a la misma. En este sentido, una buena opción, puede ser introducir alguna receta de pastelería típica de Portugal. 

 

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