Recetas de tartas de queso: un tipo distinto para cada paladar

Por La Menorquina on 22 de abril, 2016

Para conocer el origen de la tarta o pastel de queso nos tenemos que remontar a la Antigua Grecia, donde era uno de los alimentos preferidos de los atletas de los antiguos Juegos Olímpicos (cuyos inicios datan del año 776 a.C.), puesto que se consideraba una potente fuente de energía.

Pero tenemos que dar un importante salto en el tiempo, concretamente al año 230 d.C., para encontrar la primera receta escrita en papel de este postre. Se trataba de una versión muy rudimentaria, ya que en aquellos tiempos simplemente se calentaba el queso triturado en una cacerola de cobre con miel y harina para posteriormente dejarlo enfriar y servir.

Cuando Grecia fue conquistada por los romanos, la tarta de queso se convirtió en un motín de guerra. Aunque los romanos modificaron la receta incluyendo huevo y horneándola entre ladrillos calientes. También le cambiaron el nombre, rebautizándola como “libuma”, siendo un pastel que únicamente se servía en ocasiones muy especiales.

tarta de queso

De forma paralela a la expansión del Imperio Romano, la tarta de queso llegó al resto de Europa, donde cada país fue modificando la receta original según sus gustos y tradiciones autóctonas.

En realidad no fue hasta el siglo XVIII, cuando finalmente llegó a América llevada por los primeros colonos europeos, y este pastel comenzó a parecerse tal y como lo conocemos hoy en día.  

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Todo un mito en Nueva York

Aunque, como hemos visto, los orígenes de la tarta de queso son antiquísimos, lo cierto es que no se hizo famosa hasta la década de 1970, cuando fue comenzó a hacerse tremendamente popular en todos los Estados Unidos, y muy especialmente en la ciudad de Nueva York.

El delicioso cheesecake al estilo neoyorquino es, sin duda, una de las especialidades más conocidas entre la repostería americana y apreciada en el resto del mundo. En realidad, el cheesecake es, desde principios del siglo XX, mucho más que un postre alcanzando el rango de auténtico icono (en este caso dulce) para los neoyorquinos.

En Nueva York prácticamente cada cafetería se precia de tener una versión propia de este pastel en sus menús, aunque la autoría de la versión genuina se le atribuye a Arnold Reuben, un joven alemán que llegó a Estados Unidos para dedicarse a la restauración y que, tras ser invitado a una cena donde probó una tarta de queso muy especial, no dejó en su empeño hasta conseguir su propia versión: la del cheesecake neoyorquino. 

Los distintos tipos de tarta de queso

Como ocurre con todos los postres clásicos, es posible encontrar un sinfín de variantes de la tarta de queso y, salvo los límite de la imaginación, no hay impedimento alguno para crear más y más versiones de tartas de queso, añadiéndole ingredientes diferentes y de los más variopinto.

La más clásica

La tarta de queso clásica tiene la gran ventaja de ser realmente fácil de preparar. No obstante, hay que tener cuidado de dejarla en el horno justo el tiempo adecuado (alrededor de 30 minutos en un horno precalentado a 180 grados) para que su cocción sea la justa y logre la consistencia óptima. Sus ingredientes básicos, además del queso en crema, son: huevos, azúcar, harina y yogur. 

Tarta de queso con chocolate blanco

Para contentar a los más golosos, también se puede preparar con chocolate blanco con una base de galleta tipo María. A la mezcla se le añade también queso mascarpone y mantequilla derretida. 

Tarta con arándanos

Otra posibilidad es servir la tarta de queso fría con arándanos. El elemento diferencial de esta tarta, que le da un sabor, color y textura tan especial, es la mermelada de arándanos que se le echa por encima.

Tarta de queso philadelphia

La tarta de queso philadelphia es otra variante riquísima que podemos preparar si nos gusta más que las otras variedades de queso y, además, tiene la ventaja de ser ideal para las personas que estén haciendo dieta, puesto que se trata de un queso bajo en grasas. 

Tarta de queso con kiwi

La receta de tarta de queso con kiwi es un postre súper sabroso, que contiene muchas vitaminas y minerales. Lo bueno esta tarta no es solo su sabor, sino que también aporta una gran cantidad de fibra a nuestra dieta.

La tarta de queso es un postre ideal para incluir en la carta de un restaurante por diferentes motivos: le gusta a casi todo el mundo y admite tantas variedades que, como hemos visto, podemos contentar tanto a los amantes de los postres clásicos como a las personas que están haciendo dieta o que buscan un toque diferente. 

Además, solo oír nombrar este postre ya nos trasladamos, mentalmente, a una cafetería de Nueva York. Aunque, como hemos apuntado, lo cierto es que el origen del cheesecake poco tiene que ver con esta ciudad de Estados Unidos, sino con la Grecia y Roma clásicas.

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