Principales utilidades de una tabla de composición de alimentos

Por La Menorquina on 4 de octubre, 2016

Las tablas de composición de alimentos constituyen un instrumento básico, y podemos afirmar que prácticamente imprescindible, para diseñar políticas nutricionales e investigar en temas de dietas y nutrición. Además, este tipo de tablas son una herramienta de primer orden para todo tipo de profesionales relacionados de algún modo con la alimentación (desde responsables de restaurantes a expertos en nutrición). También son de gran interés para el consumidor de a pie, cada vez más preocupado por conocer la composición de los productos que ingieren. 

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¿Qué datos proporciona una tabla de composición de alimentos?

Las tablas de composición de alimentos incluyen un listado con los alimentos más comunes en función de los hábitos de consumo y alimentación de cada país, y de cada uno de ellos se describen normalmente los siguientes datos:

  • Número de kilocalorías, es decir, su valor energético.
  • Tipos de nutrientes y su cantidad (normalmente en gramos): hidratos de carbono, proteínas, lípidos, vitaminas, minerales y agua.

Para realizar los cálculos correctamente es necesario tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Las cifras de los nutrientes y del valor energético corresponden a 100 gramos de porción comestible. Esto quiere decir que en un muslo de pollo, por ejemplo, se tendría que descontar el peso de los huesos.
  • El contenido nutricional corresponde al valor de los alimentos en crudo, el cual puede variar al ser cocinados o por los cambios que hayan podido sufrir durante su almacenamiento y/o manipulación.
  • En productos vegetales y derivados, el contenido nutricional puede sufrir variaciones dependiendo del clima y del suelo de la zona de cultivo, el grado de maduración de la cosecha y la variedad cultivada.

Un amplio espectro de utilidades

El conocimiento de la composición detallada y específica de cada alimento es de gran utilidad para diversas acciones relacionadas con la alimentación de las personas y las enfermedades producidas por el déficit o exceso de determinados alimentos o de sus componentes:

  • Elaborar dietas y menús óptimos, sanos y equilibrados.
  • Realizar estudios e investigaciones sobre nutrición.
  • Diseñar e implementar políticas nutricionales.
  • Prevenir enfermedades relacionadas con la malnutrición o la carencia de determinados nutrientes o vitaminas, como anemias, o bien por el exceso de alimentación o abuso de unos determinados tipos de alimentos: obesidad, hiperuricemia, hipercolesterolemia, etc.

Sus limitaciones

La utilidad de estas tablas está fuera de toda duda. Sin embargo, en su aplicación práctica nos encontramos con algunas limitaciones:

  • Normalmente cada tabla está elaborada en función del tipo de alimentación de un determinado en país, lo que origina problemas a la hora de realizar estudios de carácter global.
  • La información no siempre es completa, ni está suficientemente elaborada y/o contrastada.
  • No se dispone de versión electrónica de algunas de estas tablas, lo que dificulta su consulta, disponibilidad y difusión.
  • Muchas de estas tablas no dan a conocer la metodología utilizada y las fuentes de los datos.

No obstante, para paliar esta deficiencias en la actualidad se están desarrollando las denominadas Bases de Datos de Composición de Alimentos (BCDA), que son muchas más operativas, accesibles, completas y con unos criterios más fiables y unificados. Por ejemplo, la red BEDCA española recopila datos oficiales del Ministerio de Sanidad y Consumo y de distintos centros nacionales de investigación.

 

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