Principales tipos de modelos de cartas y claves para elaborarlas

Por La Menorquina on 12 de agosto, 2016

En anteriores posts hemos insistido en la enorme importancia de la carta para el éxito de un restaurante y, sobre todo, para aumentar el gasto de los clientes, una cuestión básica para la rentabilidad (y puede que la supervivencia) de nuestro negocio de hostelería. En esta ocasión, vamos a hablar de los distintos tipos de cartas existentes y las claves para su correcta elaboración.

 

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¿Cuántos tipos de carta existen?

En función de los productos que contienen, las cartas se dividen en dos grandes tipos: generales y específicas. Estas últimas pueden contener desde los tipos de hamburguesas o sándwiches ofrecidos por un determinado local, hasta las oferta de bebidas frías o cafés. No obstante, con el fin de simplificar, salvo que nuestro restaurante esté muy especializado en un producto determinado, lo habitual es tener una carta general y otra de postres y, si la oferta es lo suficientemente variada o de calidad, también una de vino.

Otra forma de clasificar las cartas de los restaurante es por su formato, normalmente de una hoja o cara o de dos, o bien en función de su diseño. Aquí existen multitud de variables y posibilidades, solamente limitadas por nuestra imaginación. Cartas de estilo clásico, moderno, minimalistas... incluso totalmente adaptadas al diseño, logo o imagen corporativa de local.

modelos de cartas de restaurantes

Cómo elaborar una carta

Una vez elegido el diseño y los tipos de cartas que queramos, la elaboración de una carta se fundamenta en cuatro parámetros fundamentales.

  1. Elegir la plantilla adecuada. En Internet podemos encontrar muchas, aunque lo recomendable es personalizar una carta en la misma línea al estilo de nuestro local. 
  2. Resaltar los platos que nos resultan más rentables. Para ello debemos elegir una tipografía y unas imágenes llamativas e impactantes.
  3. Clasificar los platos correctamente. Es importante seguir el orden habitual: primero los entrantes y platos que sirven para abrir el apetito al principio y, a continuación, los más fuertes o contundentes, con el fin de facilitar la elección a nuestros clientes.
  4. Evitar errores comunes, como ordenar los platos por su coste, algo que no suele ser del agrado de los clientes y no ayuda (al contrario, dificulta) conseguir un buen ticket medio, ya que puede hacer que éstos se decanten de forma practicamante inconscientes por los más baratos. Otro error habitual es hacer cartas complicadas, donde no queden suficientemente claras todas las opciones posibles.

Finalmente, cabe reseñar que por muy buena que sea una carta, ésta pierde mucha calidad, y sobre todo interés para los clientes más habituales, si no incluye una rotación interesante de platos, en especial en los postres. Al cliente le encanta que le sorprendan con propuestas que se salgan de lo común. Los platos que mezclan estilos y la cocina de países exóticos son, la mayoría de veces, unas bazas muy seguras y exitosas.

 

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