Por qué tienes que adaptar tu oferta a la tipología de tus clientes

Por La Menorquina on 11 de enero, 2016

En los restaurantes, los clientes son la base del negocio y para satisfacer completamente sus gustos y necesidades hay que saber adaptarse a ellos. 

Se podría pensar que si personalizamos en exceso nuestra oferta para hacerla al gusto de cada uno de los clientes, lo que estaremos haciendo es aumentar recursos y costos para atender a una sola persona y que si lo multiplicamos por el número de comensales, podría resultarnos tan costoso que no nos sería rentable.

Es por ello que no hay por qué caer en la personalización al límite. Hay que analizar que tipo de cliente acude a nuestro establecimiento, consiguiendo así clientes fieles y diferenciarnos de la competencia al ofrecer una oferta gastronómica basada en los diferentes comensales. 

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A continuación te explicamos cuantos tipos de clientes acuden a tu restaurante: 

De forma general se pueden dividir en clientes actuales (aquellos que acuden a tu establecimiento y generan volumen de ventas) y potenciales (aquellos que son visualizados por el restaurante como clientes en el futuro). 

Te interesa retener a tus clientes actuales para que no se vayan a la competencia y por tanto desarrollarás diversas estrategias para fidelizarlos. La ventaja es que conoces sus gustos y has aprendido a tratarlos tal y como a ellos les gusta. Pero también deseas captar a los clientes potenciales y convertirlos en clientes actuales.

En esta ocasión vamos a centrarnos en los diferentes clientes actuales que nos ayuden a aumentar nuestras ventas: 

  • Los clientes activos son aquellos que actualmente hacen compras en nuestro establecimiento y debemos prestarles una especial atención, mostrando siempre un trato agradable y buscando satisfacer sus necesidades.

  • Los clientes de compra frecuente están satisfechos con nuestros servicios y por ello repiten sus visitas, pero no debemos descuidar en ningún momento su atención y procuraremos hacerlos sentir importantes. Conocemos sus gustos con respecto a carnes y pescados, así que los platos deben salir perfectos de cocina.

  • Los clientes de compra habitual nos visitan de vez en cuando, así que hay que prestarles una mayor atención y mejorar nuestro trato para aumentar su nivel de satisfacción ante nuestro servicio, logrando así que sus visitas aumenten.

  • Los clientes con un alto volumen de visitas frecuentes, están generando un gasto muy superior al resto y con ellos sí se puede actuar de forma personalizada para hacerles sentir valiosos. El trato será más cordial, más entrañable, más familiar. Podremos obsequiarle al final de la velada con su café o postre preferido.

  • Los clientes complacidos percibieron nuestra oferta gastronómica y el servicio de un nivel muy superior a las expectativas que ellos tenían antes de entrar en el restaurante. Esto nos exigirá un trabajo extra para mantener ese nivel, y se deberá ofrecer un servicio personalizado.

En cambio con aquellos clientes que sólo han salido satisfechos, aunque se hayan cubierto sus expectativas, se les deben ofrecer servicios especiales que sean vistos como un plus que les lleve a elegir nuestro restaurante frente a la competencia, como por ejemplo un servicio de taxi o un menú infantil gratuito. 

Pero ¿y qué hacemos con los clientes insatisfechos, los clientes inactivos y clientes de compra ocasional? Todos ellos en algún momento entraron en nuestro restaurante y tras comer o cenar optaron por no repetir. ¿Qué es lo que no les gustó? Hacer uso de una pequeña encuesta de satisfacción será muy útil para el futuro.

 

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