Plantillas para cartas de restaurantes pasadas de moda

Por La Menorquina on 18 de mayo, 2017

En anteriores artículos hemos hablado de la importancia de la carta para la imagen y la rentabilidad de nuestro restaurante, puesto que es el principal medio de comunicación con nuestros clientes (posibles y reales), y bien planteada y diseñada va a provocar que los comensales hagan más pedidos y, lo que es aún más importante, se fijen en los platos que nos resultan más rentables.


plantillas para cartas de restaurantes

Existen diseños, formatos, plantillas y trucos para mejorar nuestra carta, haciéndola más atractiva para el cliente. Pero junto a estos elementos favorables, también hay una serie de factores negativos que pueden restar eficacia a nuestra carta, muchas veces por tratarse de elementos que han quedado obsoletos o pasados de moda.

 

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Los diseños de carta que ya no se llevan

Las cartas de formato libro grande, extensas y totalmente sobrias no son para nada aconsejables hoy en día, ni siquiera en restaurantes de corte clásico. Actualmente, todo va muy rápido y, por lo general, el público ni tiene mucho tiempo, ni le apetece emplearlo en leer una carta de varias decenas de páginas.

Se impone lo visual y llamativo, con abundancia de imágenes y recursos gráficos. Hay que facilitarle la labor al cliente con cartas que se puedan consultar de un vistazo rápido.

Otro problema es que el diseño de la carta no se corresponda con el estilo del restaurante, algo que hoy en día sigue ocurriendo a menudo. En ocasiones, el problema es que los colores o recursos gráficos predominantes en la carta no tienen nada que ver con la imagen corporativa de local, creando un efecto extraño y discordante.

 

Otros errores a evitar

Este es un listado de los errores más graves a la hora de diseñar la carta de nuestro restaurante:

  • No actualizar la carta cada cierto tiempo.
  • Poner los precios en una tipografía demasiado llamativa.
  • Tener un diseño desorganizado y hasta caótico.
  • No utilizar técnicas de neuromarketing, como el eye tracking.
  • No posicionar mejor los platos que nos resultan más rentables.
  • No introducir elementos originales o, al menos, mínimamente diferenciales.
  • Si el restaurante es familiar, dejar de incluir un apartado especialmente dedicado a los niños.
  • No tener en cuenta de que cada vez hay más personas con algún tipo de alergia alimentaria (los celíacos por ejemplo), por lo que se debe crear una apartado específico para ellos.

La carta, sin duda, es muchas veces el elemento determinante que hace decantar la elección del cliente a los platos y bebidas que más nos interesa que nos pidan. Una carta es, en definitiva, un engranaje complejo, compuesto de diversas piezas que deben encajar muy bien para que funcione de manera eficaz. Es necesario trabajar aspectos como: el diseño, la organización, los textos, el contraste de los colores, que el logo encaje con el diseño o poner fotos de calidad, entre otros muchos elementos.

Si vemos que nos hace falta, no debemos dudar en acudir a un equipo especializado para que nos asesore tanto en el diseño como en los contenidos de nuestra carta. Puede ser nuestra mejor inversión.  

 

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