Lo último en sabores de sorbetes y helados

Por La Menorquina on 2 de febrero, 2016

Mojito, pistachos de Irán, sirope de arce canadiense o vainilla de Bouben de Madagascar. Aunque te parezca increíble, todo lo citado anteriormente son nuevos sabores de helados y sorbetes. ¿Sorprendido? Pues si sigues leyendo este artículo aún lo estarás mucho más.

Un viaje por el universo de los sabores

El origen de los helados hay que buscarlo en tiempos muy remotos, donde prácticamente en todo el mundo se empezó a extender la costumbre de mezclar nieve y hielo con jugos de fruta, leche y otros alimentos. No obstante, donde la técnica de elaboración de helados se empezó a desarrollar, hasta llegar al producto sofisticado que conocemos ahora, fue en Italia.

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En lo que respecta a los sabores, hasta hace unos pocos años los helados y sorbetes no solían ir más allá de la clásica fresa, vainilla o el siempre apetecible chocolate. Pero después aparecieron otros sabores, que empezaron a inundar las cafeterías y heladerías, ofreciendo una mayor abanico de opciones a nuestro paladar. Generalmente provenientes de Italia, sabores como la stracciatella comenzaron a hacerse comunes, ante la gran aceptación de muchos consumidores.

La democratización de los sabores

El tiempo fue pasando hasta llegar a la actualidad, donde la rigidez de los sabores de siempre ha dado lugar a un sinfín de posibilidades. La época contemporánea se ha convertido para los helados en un auténtico festival de opciones, una libertad casi total que ha llevado a una auténtica democratización de los sabores, donde propuestas tan extrañas como los helados de boquerones en vinagre, el sorbete con sabor a jazmín y otras flores, y hasta el helado de churros, han logrado encontrar su lugar.

Es evidente que el helado tradicional ha evolucionado hacia nuevas variedades y tendencias, donde algunos artesanos heladeros dan rienda suelta a su imaginación y afán rupturista con elaboraciones que se salen de los cánones establecidos, con mezclas extrañas que parecen casi imposibles.

Por ejemplo, en el cheese bar Poncelet, en Madrid, elaboran helados que son un auténtico reto para el paladar y solo aptos para los que les gusta experimentar con el gusto y las comidas. Allí podemos encontrar helados elaborados de queso azul, torta del casar, gouda con trufa, mascarpone con virutas de parmesano y grazamela y hasta existe uno de queso de cabra y oveja.

Aunque probablemente sea en la heladería La Clavelina, en Calahorra (la Rioja) donde se atreven con un mayor número de variedades, más de 120, incluyendo sabores tan variopintos como: apio, naranja, violeta o chocolate amargo.

Un placer que puede maximizarse

Los helados y sorbetes pueden paladearse a distintos punto de congelación, según el gusto personal de cada uno. No obstante, para optimizar al placer de tomar un buen helado o un sorbete y saborearlo al máximo, es conveniente tener en cuenta las siguientes indicaciones: hacer las pausas adecuadas entre mordisco y mordico (o entre sorbo y sorbo) y no tomarlo ni demasiado deprisa ni tampoco de forma lenta.

Al tomar un helado se une la percepción de un gusto agradable, con sus diferentes texturas y consistencias cremosas, con una placentera sensación de frio en la lengua y la cavidad bucal. Con estas referencias, ¿quién se resiste a tomar un buen helado o un sorbete durante una cálida tarde de verano?

 

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