Las bolsas para congelar, tu aliado para la conservación de productos

Por La Menorquina on 31 de octubre, 2015

 Las bolsas para congelar son un gran aliado para conservar adecuadamente los alimentos en el restaurante, ya sean crudos o cocinados. Resultan muy útiles en el día a día ya que sus diferentes formatos de volumen y de cierres facilitan el uso para envasar productos. 

bolsas para congelar

En la cocina de un restaurante suelen utilizarse para envasar pequeñas cantidades y acelerar la congelación o para su uso en abatidores. En ambos casos, nos ayudarán a minimizar los riesgos alimentarios respetando la normativa y utilizando las técnicas de conservación más actuales. A su vez, las bolsas de plástico permiten la organización en raciones y tener a mano los diferentes ingredientes que necesitamos para cocinar.

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¿Cuándo utilizar bolsas para congelar?

La clave para hacer la elección correcta no es otra que ser previsores y disponer del material necesario para optar por el formato ideal, en función de nuestras distintas necesidades. Además de utilizar las bolsas de plástico, también se recomienda utilizar su uso junto con otras opciones, como los tuppers de vidrio o de plástico, aptos para uso alimentario. 

El uso de las bolsas de congelación son recomendables en casos como los siguientes:

  • Congelación hermética o anti goteo: Cuando necesitemos un envase de congelación que se adapte a un tamaño concreto, evite mezclas de olores y fugas de líquidos, las bolsas de plástico herméticas son las idóneas. Son muy utilizadas para congelar salsas, sopas, platos que incluyan gelatinas u otros ingredientes semilíquidos. Elijamos una bolsa siempre de tamaño superior al líquido para así evitar que el recipiente estalle. Gracias a las bolsas podemos ajustar mejor el volumen, algo que es difícil si se que opta los recipientes de cristal, plástico o acero inoxidable, con lo que además ahorramos espacio en el congelador.
  • Congelar distintos tipos de alimentos: Las bolsas de plástico evitan que los olores y vapores del alimento escapen y lo deshidraten, disminuyendo su tamaño y afectando a sus propiedades. Ganaremos en comodidad de uso y evitaremos que el congelador se convierta en un habitáculo lleno de olores que acaben impregnando los distintos alimentos.
  • Congelar alimentos de uso habitual: Si vamos a utilizar a menudo pequeñas porciones de alimentos, como hortalizas y otros vegetales cortados o picados, las bolsas de distintos tamaños y cierres fáciles de abrir y cerrar resultarán muy prácticas. Es interesante aprovechar las bolsas de pequeño o mediano tamaño para congelar ingredientes que se utilizan de forma muy a diario, como el ajo o la cebolla picada, así como un sinfín de hierbas u otros alimentos que necesitemos tener siempre a mano.
  • Preparación programada de platos: En los restaurantes es común optar por sistemas de trabajo que requieren maquinaria como hornos de inducción o abatidores, para cuyo uso hemos de envasar los alimentos en recipientes como las bolsas de plástico, en las que introduciremos el alimento para abatirlo y luego congelarlo. Solo cuando se lleve a cabo la regeneración, se extraerán los alimentos de las bolsas.
  • Congelación sin usar el abatidor: Las bolsas de plástico también se pueden usar para la congelación de alimentos cocinados sin el uso previo del abatidor. En estos casos, al permitir la congelación de pequeñas cantidades, las bolsas ayudan a que el proceso de congelación sea rápido, con lo que preservamos mejor sus cualidades y ganamos en seguridad alimentaria.

 

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