La importancia de la actitud en la atención al cliente en restaurantes

Por La Menorquina on 30 de octubre, 2015

atencion cliente

Encontrar ideas de fidelización es siempre un reto, pero a menudo las buscamos en otros factores cuando tenemos pendientes cuestiones básicas como es la actitud del personal en la atención al cliente:  lo primero que deberíamos resolver para ofrecer un mejor servicio. Trabajarla puede convertrise en un elemento clave para una correcta administración del negocio, lograr una clientela fiel que vaya en aumento y, en suma, conseguir resultados óptimos que nos ayuden a crecer. 

Tengamos en cuenta que el servicio al cliente empieza por los empleados, por lo que éste dependerá en buena parte de su preparación y actitud a la hora de desempeñar su cometido. Ya sea en la cocina, sirviendo mesas, atendiendo en la barra, en recepción o haciendo cualquier otra labor, una buena actitud sumada a una adecuada formación y coordinación serán la fórmula del éxito.

Con un margen de beneficios cada vez más ajustado a consecuencia de una creciente competencia, se hace imprescindible ofrecer un servicio y una comida que marquen la diferencia.

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Las ventajas de la buena actitud

La implicación con el negocio significa realizar el trabajo de una forma profesional, pero también adoptando una actitud que transmita un mensaje positivo a los clientes. Si logramos que nuestros trabajadores demuestren tener la mejor actitud en los puntos clave conseguiremos beneficios como los siguientes:

  • Dar una buena primera y última impresión: Cuando el personal que acoge y despide al cliente tiene una actitud que transmita calidez y profesionalidad, el cliente responderá de forma positiva. La recepción y la despedida son los momentos clave a cuidar para establecer una relación satisfactoria con la clientela.
  • Un cliente más comprensivo con los errores: Si surgen problemas de retraso por falta de mesas, a la hora de servir o por cualquier otro incidente, una actitud amable y proactiva nos ayudará a que el cliente tenga más paciencia ante posibles errores. Solo así podrá olvidar la incidencia y disfrutar de una mejor experiencia culinaria.
  • Predisposición para el trabajo en equipo: Un servicio de calidad es resultado de un trabajo en equipo bien hecho y la predisposición a realizarlo es fundamental para coordinar las diferentes tareas y roles que intervienen en la prestación del servicio.
  • Una mayor productividad: Unos empleados motivados tendrán un especial interés en buscar compensaciones en su trabajo relacionadas con la satisfacción del cliente. La buena actitud se traducirá en acciones concretas (una buena acogida y despedida, adelantarse a las necesidades del cliente, saber reaccionar ante los imprevistos...) por parte de los empleados y, por lo tanto, se conseguirá que los trabajadores sean más eficientes en el desempeño del trabajo. 
  • Dar ese toque especial que nos diferencia: Una buena actitud también implica conocer detalles que pueden parecer irrelevantes pero que, en realidad, marcan la diferencia y ayudan a tener un cliente satisfecho. Entre otros, por ejemplo, conocer los ingredientes de los platos, su modo de preparación o composición, para así poder hacer sugerencias y responder a las preguntas de los clientes.

 

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