Consejos prácticos para utilizar las bolsas de congelación

Por La Menorquina on 28 de noviembre, 2015

bolsas congelacion

Utilizar las bolsas de congelación puede parecernos que su uso es algo tan sencillo como introducir los alimentos en su interior y, simplemente, dejar que el congelador haga el resto. Sin embargo, pese a ser muy prácticas, es necesario respetar algunas reglas para poder sacarles todo el partido.

Tengamos en cuenta que en el mercado encontraremos distintos tipos de bolsas y que no todas se utilizan para uso alimentario, ni tienen la misma calidad y pueden ser que no sean aptas para congelar. Estar familiarizados con sus diferentes características, tamaños, tipos de cierre, hermetismo y resistencia nos ayudará a hacer la elección adecuada. 

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Recomendaciones para el uso de bolsas de congelación

Con el fin de preservar las condiciones organolépticas y nutricionales de los alimentos cuando vamos a congelarlos, hemos de tener en cuenta algunos aspectos como los siguientes: 

  • Son idóneas para congelar más de dos meses: El uso de las bolsas de congelación son una opción perfecta para congelar a largo plazo. Según la Universidad del Estado de Colorado, se recomienda utilizar papel de aluminio, envoltura para congelar o bolsas aptas para tal uso para reducir la pérdida de agua de la comida y, por lo tanto, también de calidad. 
  • Lee bien las instrucciones: Desde antes de adquirirlas se hace necesario confirmar que son aptas para congelar alimentos. Rechacemos aquellas que simplemente son de uso alimentario, tengamos en cuenta las características (tamaño, resistencia...) para optar por las que mejor se adapten a nuestras necesidades y leamos bien las instrucciones. 
  • Elimina el aire de su interior: No dejar aire dentro de la bolsa evitará que los alimentos se resequen y quemen. Ello causaría que los alimentos perdieran su sabor y alteraría la textura. No supondría un problema de seguridad alimentaria, pero arruinaría su calidad. Idealmente, utilicemos un dispositivo de succión, posteriormente sellémoslas y vigilemos que no haya aberturas ni pequeños agujeros por los que pueda pasar el aire. 
  • Elige un tamaño algo superior: Puesto que los alimentos se expanden cuando se congelan, un tamaño demasiado justo podría derivar en roturas. Elijamos un tamaño holgado. La experiencia nos ayudará al respecto para acertar con cada tipo de alimento.
  • Etiqueta y almacena con idea: Identificar cada bolsa con una etiqueta adhesiva o escribiendo con un rotulador permanente contenido y fecha nos ayudará a hacer un uso más eficiente de los alimentos. También será de gran ayuda para encontrarlas rápido. A ello ayudará un almacenamiento que nos permita poder localizarlas fácilmente.  
  • Deja que los alimentos calientes se enfríen: Antes de introducir los alimentos en la bolsa esperemos a que se enfríen. Para acelerar el enfriamiento se utilizan los abatidores, pero aún si no los utilizamos respetaremos esta norma en todos los casos para preservar sus cualidades. De hecho, cuanto más rápido se enfrían los alimentos, mejor conservarán su sabor y frescura.
  • Evita congelar grandes cantidades: Aunque las bolsas son ideales para mantener la calidad, de poco servirá usarlas si congelamos grandes cantidades de alimentos a la vez. Tal y como mencionamos en el anterior punto, se trata de un proceso de congelación rápido que es incompatible con la congelación de cantidades importantes. Congelemos pequeñas cantidades para preservar mejor la calidad del producto y cuidar la seguridad alimentaria.  
  • Evita los bloques con la congelación abierta: El método de la congelación abierta puede sernos de utilidad para evitar que los alimentos pequeños formen bloques. Las frutas o verduras troceadas, fresas, arándanos, guisantes o habas o varias raciones individuales, por ejemplo, quedarán sueltos dentro de la bolsa. Para lograrlo, bastará con colocarlos unos junto a otros, sin tocarse, sobre una bandeja de aluminio que cubriremos con plástico para proteger de la evaporación. Finalmente, cuando estén congelados, los introducimos en las bolsas. 
  • Congela los líquidos en bloques: La congelación de líquidos (sopas, salsas, etc.) en pequeños bloques es muy práctico. Será muy sencillo congelar en cubiteras y luego envasarlos en bolsas de congelación. Para mayores cantidades, también podemos introducir la bolsa sobre un recipiente para que adopte su forma y, posteriormente, retirarla para poder almacenar junto con otras similares. 
  • No extraer hasta el momento adecuado: La preparación programada de platos requiere introducir el alimento en la bolsa para abatirlo y luego congelarlo. ¿Pero, cuándo extraerlo de la bolsa? En este caso, lo haremos solo cuando se lleva a cabo la regeneración. Estemos atentos también a las indicaciones del fabricante para su descongelación. No todas las bolsas son iguales y solo algunas permiten cocinar comida en una bolsa para congelador, ya sea hiviéndola, haciéndola al vapor o, por ejemplo, introduciéndola en el microondas.

 

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