Conoce las mejores estrategias de inversión en restauración

Por La Menorquina on 16 de mayo, 2017
A la hora de embarcarse en un negocio de restauración existen dos grandes tipos de estrategias de inversión: poner en marcha un restaurante, bar o cafetería propio o tomar el camino de una franquicia. ¿Cuál es la mejor opción? En realidad, no hay una respuesta única ni definitiva a esta cuestión. Cada una de estas dos posibilidades tiene sus pros y sus contras, sus puntos fuertes y sus debilidades. La elección de una u otra va a depender de nosotros mismos, de nuestras circunstancias, objetivos y, lógicamente, del capital inicial con el que contemos.
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La opción del negocio propio

Obviamente, abrir nuestro propio restaurante u otro local de hostelería nos va a dar una gran autonomía, puesto que vamos a poder controlar todos los aspectos del negocio: estilo del local, tipo de comida, política de precios, etc. En contrapartida, vamos a tener que partir de cero y no nos podremos beneficiar de la imagen de marca o el apoyo en marketing que tiene, por ejemplo, una cadena de restaurantes o bares que ya esté en marcha.

También debemos tener en cuenta que la inversión necesaria en un negocio de restauración suele ser bastante elevada. Al precio de comprar o alquilar un local, hay que sumarle importantes gastos en el acondicionamiento del mismo y la decoración. Y eso es solo el principio, después hay que adquirir muebles y maquinaria.

Por poner una referencia, se estima que un local de unos 100 ó 200 metros cuadrados en una gran ciudad española, como Madrid o Barcelona, difícilmente baja de unos 200.000 ó 250.000 €, y los alquileres también son altos. De cualquier modo, en poblaciones pequeñas estas cifras se reducen ostensiblemente.

Otra opción es adquirir un negocio de hostelería en traspaso. Si somos capaces de negociar unas buenas condiciones, puede ser una buena opción que nos va a permitir aprovecharnos de la infraestructura ya en marcha del negocio y de la clientela actual. Eso sí, también vamos a heredar la posible mala fama del local, por lo que es posible que tengamos que realizar un efecto adicional en lavarle la imagen.

 

Invertir en una franquicia

Una segunda opción de inversión en restauración es una franquicia de una cadena de restaurantes y hoteles. En este caso, la inversión va a ser mucho menor (a partir de 40.000 euros ya es posible entrar como franquiciados) y vamos a contar con la ventaja de incorporarnos a un proyecto donde hay una imagen de marca reconocida, una infraestructura ya montado, así como recursos importantes en marketing y publicidad. También recibiremos apoyo formativo y asesoramiento.

Pero no todos son ventajas, pertenecer a una franquicia implica pagar un peaje: se pierde autonomía y control sobre el negocio y hay que aceptar las condiciones, económicas, organizativas, operativas, etc. de los responsables de la franquicia madre.

Sea cual sea la opción elegida, es fundamental elaborar un plan de negocio realista y exhaustivo, así como un estudio de mercado para valorar la ubicación ideal, el nivel de competencia y otros factores que, en definitiva, van a acabar decantando la balanza de nuestro negocio hacia el lado del éxito o del fracaso.

 

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