Tus postres fríos: ¿Cómo ponerles nombres atractivos?

Por La Menorquina on 20 de octubre, 2015

Los postres fríos son uno de los elementos de un restaurante que pueden conseguir aumentar los beneficios. Se convierten en rentabilidad cuando un establecimiento consigue venderlos al cliente de forma eficaz, incitándole a su consumo pero sin presionarle, haciéndolo de una forma muy sutil y correcta.

En primer lugar, un buen método para llevar a cabo esta venta es que el camarero haga uso de la técnica de la venta sugestiva. Este sistema consiste en algo tan sencillo como describir al cliente los dulces de forma muy apetitosa, provocando en él el deseo de querer saborear esa tarta de chocolate de Madagascar o ansiar sentir en su paladar cómo se funde ese exquisito caramelo del flan casero recién elaborado por el repostero.

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En segundo lugar, otra técnica distinta para que el cliente consuma los postres fríos es la de poner nombres atractivos a tus dulces. La clave está en lograr el equilibrio entre la creatividad y la originalidad pero no pasarnos de melosos ni llegar a ser cursis, porque el objetivo es que los nombres de los postres suenen innovadores y frescos. 

Ideas para los nombres de tus postres fríos

Te dejamos 11 trucos para poner nombres atractivos a tus postres fríos:

  1. Usa la palabra “mousse”. Es una expresión que se puede usar en las cremas de frutas y aportará un aspecto más sofisticado y elaborado, más aún si aunamos el término “mousse” con un nombre “noble”. “Pastel de café con mousse de fresa imperial”, “Bizcocho de yogur con regia mousse de limón”, “Tarta de almendra con mousse de manzana fresco". 

  2. Usa nombres de flores y frutas. Las frutas y flores son un producto que nos transmite delicadeza, dulzura y suavidad y, también, son capaces de trasladarnos a lugares exóticos. “Pastel de frutas del paraíso y miel de azahar”, “Helado de flor de melocotón con chispas de nueces”, “Bocados de cerezas con baño de chocolate”.

  3. Usa nombres de alimentos nutritivos. Consiste en realzar el potencial de ese ingrediente, y al mismo tiempo le aportas un valor extra al postre. El cliente estará encantado de probar algo sano y dulce al mismo tiempo. “Crujiente de arroz, con coco rallado y semillas de sésamo”, “Panna Cotta con suave mermelada de frambuesa y leche de soja”, “Tierno bizcocho casero de plátano y fresas salvajes".

  4. Usa los términos “crujiente” y “crocante”. Son nombres que en nuestra mente asociamos inevitablemente con postres entre cuyos ingredientes encontramos las tradicionales cookies o el considerado dulce por excelencia, el chocolate. “Tarta crujiente de chocolate y nubes de nata”, “Pastel crujiente de manzana y queso crema”, “Crocante de almendras con bomba de vainilla”.

  5. Usa nombres con un aire noble. Aportan un estilo más exclusivo al plato y lo dotan de un toque único que incita a querer probarlo. “Condesa de coco y dulce de leche”, “Tiernas marquesitas de albaricoque”, “Reina de chocolate y frutos rojos”.

  6. Usa los nombres en inglés y francés para dotarles de sofisticación. Los franceses y los ingleses son unos grandes maestros reposteros por lo que las elaboraciones tendrán más personalidad. Usar el nombre en inglés o francés les dará un toque chic y fresco. “Tarte à la crème”, “Mousse au chocolat”, “Pineapple sorbet”.

  7. Usa el nombre de tu propio repostero. Para humanizar el plato y ponerle algo más de alma, nada mejor que bautizarle con el mismo nombre que su creador. “Las crujientes empanadillas de crema pastelera de Ana Mota”, “Los muffins de chocolate de Pere Leal”, “Las coquetas trufas de chocolate, avena y almendras de Carla Espí”.

  8. Usa nombres que no les hagan parecer un producto destinado sólo a la época estival. Mientras que en los países nórdicos es habitual el consumo de postres fríos durante todo el año, en España es menos frecuente y se suele reducir más al verano o a alguna festividad. Así que, podremos hacer más apetecible un helado en diciembre a través de su nombre. “Bola de vainilla bañada en caramelo tibio y tarta de chocolate caliente”, “Copa imperial de vainilla con turrón de trufa caliente”, “Crêpes recién hechas con mousse de plátano y suave baño de chocolate caliente”.

  9. Usa la aliteración. Es muy sencillo, sólo tendrás que repetir la misma letra o el mismo sonido en las palabras consecutivas que compongan el nombre del dulce. “Helado de cookie con crujiente de chocolate”, “Frambuesas y fresas en tartaletas”, “Compota con chips de chocolate”.

  10. Usa las fechas señaladas en los nombres. Así convertirás un producto sencillo y cotidiano en algo especial que parezca creado por tu repostero para celebrar ese día en concreto. “Milhojas de San Valentín”, “Cupcake Te Quiero de chocolate con fresas”, “Babarois de piña Navideña”.

  11. Usa nombres con un guiño al mundo infantil. Probar un pastel, un helado o cualquier tipo de dulce es un momento especial, que nos encanta y no solemos privarnos de él. ¿Por qué no volver a ser niños y niñas por un momento? “Mousse de zanahoria con visión de rayos X”, “Sorbete de limón con súper poderes”, “Tarta fría galáctica”. 

Desde luego es importante que el restaurante disponga de una gama suficientemente amplia de productos dulces, así como opciones para los clientes que busquen postres bajo en calorías o light, alimentos bio o aptos para personas intolerantes a la lactosa. Pero si, además, bautizamos a nuestros postres helados con nombres atractivos, obtendremos la fórmula casi perfecta para seguir vendiendo con éxito este tipo de comestibles. ¡Anímate a probar alguno de los trucos que te proponemos!

 

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