Cómo mejorar el servicio al cliente en un restaurante

Por La Menorquina on 7 de octubre, 2015

A menudo cuando se habla de cómo se puede mejorar el servicio al cliente en un restaurante, nos centramos sólo en el servicio estricto. Es decir, aquel dedicado exclusivamente en satisfacer a nivel gastronómico al cliente: la presentación del menú, la calidad de la materia prima, las carnes o pescados en su punto justo de elaboración, las bebidas frías…

Pero en restauración también existe el llamado servicio no estricto que abarca todas aquellas áreas que giran en torno al servicio estricto, y que deben encontrarse en perfecto estado si el restaurante desea ofrecer al cliente la mejor atención posible.

servicio al cliente en un restaurante                                                                                    

Centrémonos en siete aspectos del servicio no estricto, y veamos cómo podemos cubrir todas las necesidades del cliente, logrando satisfacerlo no sólo por nuestra oferta de menú:

  • Grado de comodidad. El cliente quiere comodidad para disfrutar al máximo del menú elegido. Pero no siempre las sillas o las mesas le ofrecen el confort que busca, porque las dimensiones de las mesas no son adecuadas o las sillas obligan a posturas incómodas. Por otro lado, una mala distribución de los espacios o el deseo de rentabilizar al máximo la sala, hacen que una vez sentados los clientes, éstos no tengan más remedio que molestar a los comensales más cercanos cada vez que deseen levantarse o sentarse nuevamente. Tampoco es nada agradable una mesa cercana a los baños o a la puerta de entrada.

  • Accesibilidad para usuarios de sillas de ruedas. Es inconcebible que hoy en día sigan existiendo establecimientos de restauración que no dispongan de espacios suficientes para que una persona con movilidad reducida pueda desplazarse por la sala, y disfrutar de su oferta gastronómica al igual que lo haría cualquier otra persona. La falta de rampas de acceso en el caso de que haya escaleras, puertas de entrada que no son automáticas o aseos no adaptados, dificultan que los usuarios en silla de ruedas puedan acceder a los restaurantes.

  • Iluminación. Hay que adaptar la iluminación del restaurante al tipo de clientela. Si nuestros clientes son empresarios, hombres de negocios o estudiantes, demandarán un tipo de sala donde haya mucha iluminación y agradecerán espacios con luz natural. En cambio si nuestro target está formado por parejas, buscarán un ambiente más cálido con una luz menos intensa.

  • Música ambiente. Hay que tener cuidado con que el volumen de la música sea el apropiado. Una música ambiente excesivamente alta, dificultará la conversación entre los clientes y sus acompañantes

  • Aspecto de los camareros. Las duras jornadas de trabajo se pueden llegar a reflejar en el aspecto de los empleados. En épocas como el verano, las altas temperaturas son capaces de provocar sudoración y reflejarse en el uniforme de los empleados. Es algo que se debe evitar pues el cliente relacionará la imagen que le ofrece el camarero, con la comida que posteriormente se encontrará sobre su mesa. Lo más adecuado es disponer de uniformes de repuesto para que puedan cambiarse y que su aspecto sea el de siempre.

  • Restaurantes que disponen de barra de bar. Hay que prestar una gran atención a su limpieza y accesibilidad. Es una zona donde se consumen muchas bebidas y productos como aperitivos, y por ello hay que limpiar rápidamente y retirar todos los posibles restos. Tampoco es adecuado usarlas como almacén y dejar depositadas allí a la vista del cliente, cajas de botellines vacíos o pilas de platos y vasos que aún no se han lavado.

  • Limpieza de baños. No sólo deben estar limpios en el momento de apertura del restaurante, sino que la limpieza debe mantenerse a lo largo de todo su horario comercial. Debe prestarse especial atención, porque es otro de los elementos que mentalmente el cliente relaciona con el buen o mal estado del producto que oferta el restaurante. 

 

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