Cómo hacer que el helado se conserve correctamente

Por La Menorquina on 3 de marzo, 2016

Los helados son una solución fantástica que a la mayoría de personas nos encanta por su gran versatilidad y múltiples posibilidades en cuanto a sabores, ingredientes y texturas, además de poder adoptar el papel de postre, a la hora de la merienda o convertirse en el protagonista en una reunión familiar. Es por ello que uno de los elementos que hace que el helado lo podamos consumir en óptimas condiciones es la cadena de frío

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¿En qué consiste la cadena de frío?

La llamada "cadena de frío" consiste en el control permanente de la temperatura en todas las fases de un alimento, desde su producción hasta su consumo, manteniendo constante su temperatura y garantizando, de esta forma, su buen estado. 

Es fundamental para garantizar la seguridad alimentaria de los alimentos, por lo que todos los eslabones implicados deben poner atención en preservarla. La colaboración del consumidor final es tan importante como todos los otros elementos anteriores que protegen el proceso. 

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Etapas

Las etapas de la cadena de frío que deben garantizar el mantenimiento de la temperatura del helado son:

1. En el centro de producción: en las cámaras frigoríficas una vez el helado ya se ha elaborado y envasado. 

2. Transporte en vehículos especiales de frío negativo.

3. Distribución y centros de venta. 

4. Transporte y almacenamiento en el hogar por parte del consumidor. O, en el caso de la hostelería, el almacenamiento en el establecimiento y servicio al cliente. 

Todos y cada uno de los puntos deben cuidarse, ya que si esto no fuese así, toda la cadena de frío se vería afectada, perjudicando como resultado final a la calidad y seguridad del producto. 

La cadena de frío y los establecimientos de restauración

Para evitar que en los establecimientos se rompa la cadena de frío, es necesario que nunca se paren las máquinas de congelación y que su temperatura permanezca constante a la recomendada para el helado. La temperatura de congelación internacional fijada para la cadena de frío es de -18 ºC. 

A continuación, explicamos algunos puntos que pueden servir de gran utilidad: 

  • Los alimentos congelados no hay que volver a congelarlos, ya que pueden presentar problemas de contaminación microbiológica. 
  • Al contrario que los frigoríficos, los congeladores funcionan mejor cuando están llenos. 
  • No hay que introducir alimentos calientes en el congelador ya que aumentaría la temperatura del congelador afectando negativamente a nuestro productos. 

Finalmente, debemos considerar la cadena de frío un elemento muy importante cuando nuestro proveedor de confianza nos administra los productos ya que es un proceso conjunto que puede afectar realmente al producto y, por consiguiente, a nuestra clientela. 

Normalmente, los helados se hacen con leche, sabores de nuestra elección (vainilla, chocolate, plátano fresa y prácticamente todo lo que se nos ocurra) y un adecuado proceso de congelación para conseguir que la textura no quede ni demasiado congelada ni excesivamente blanda.

Preparar los helados nosotros mismos, con un método artesanal y casero, es la única manera de lograr un control total sobre los ingredientes que vamos a utilizar, evitando así problemas de intolerancia y alergias alimentarias. De esta forma, lograremos dos importantes beneficios: saber a ciencia cierta que los ingredientes son cien por cien naturales, sin conservantes ni colorantes, y poder personalizar sabores y texturas, sin más límites que nuestra propia imaginación a la hora de combinar e innovar.

Sin embargo, es precisamente en la etapa de congelación donde se encuentra el principal problema en la preparación de helados en casa. Muchas veces, el resultado final se encuentra por debajo de las expectativas porque no se logra el punto adecuado, por lo que la mayoría de recetas y métodos acaban defraudando, ya sea porque se congelen demasiado o porque queden muy blandos.

Las soluciones para lograr el helado perfecto

Una posible solución son las máquinas de helados. Hoy en día se comercializan algunos modelos domésticos a precios asequibles, garantizando así la preparación en casa de excelentes productos a la temperatura que deseemos.

No obstante, existe un truco para lograr un óptimo nivel de congelación sin necesidad de máquinas. La clave para evitar una congelación excesiva está en impedir que se cristalicen los ingredientes líquidos, algo que ocurre cuando el aire se escapa de la preparación al enfriarse lentamente.

La solución es tan sencilla como usar una cubetera de hielo. Únicamente tenemos que volcar la mezcla que hayamos preparado en la citada cubetera, lo que hará que se enfríe rápido, impidiendo la cristalización. Y en lo que respecta a evitar que el helado quede demasiado blando, el truco está en batir muy bien la mezcla para que quede espesa.

Por otro lado, si no eres muy amigo del típico helado de hielo y quieres conseguir una textura más cremosa puedes usar ingredientes como la nata, los huevos y el yogur.

Ahora que te hemos explicado algunos trucos para hacer helado casero sin tener que comprarte una máquina específica, ya no tienes excusa para preparar el tuyo con los ingredientes que más te apetezcan. Una buena forma de sorprender a tus comensales y animar cualquier comida familiar o velada con amigos.

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