Claves para la conservación de productos frescos

Por La Menorquina on 29 de diciembre, 2015

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Saber conservar los productos frescos nos permite la durabilidad en óptimas condiciones de los alimentos. Esto se traduce en ventajas importantes, como un menor desperdicio de materia prima y una mayor calidad de los ingredientes. 

En todos los productos hay una serie de reglas básicas para conseguir una conservación buena y duradera. Por lo general, tanto para congelar como para refrigerar los alimentos se tienen que limpiar y estar protegidos para que se conserven mejor y durante más tiempo. Sobre todo, si la nevera es no frost tendremos que proteger los alimentos.

Con los alimentos comerciales congelados lo tenemos fácil, bastará con seguir las instruciones del fabricante para su correcta manipulación, pero cuando congelamos u refrigeramos productos frescos, se hace necesario tener en cuenta una serie de consejos prácticos.

Entre otros materiales y utensilios, utilizaremos bolsas de congelación, recipientes de cristal, tuppers, papel film, etc. Además, será importante deshacernos de los embalajes originales, limpiar, envolver, envasar o, en su caso, tapar los alimentos antes de introducirlos en la nevera o en el congelador.

 Por otra parte, recordemos mantener bien limpios ambos equipos para minimizar patógenos, evitar mezclas de olores y garantizar sus cualidades organolépticas. A su vez, no las abramos ni las cerremos constantemente, tampoco las llenemos en exceso, pues gastarán más energía y el aire circulará con mayor dificultad. Es decir, se traducirá en una peor conservación de los alimentos. 

 

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Cómo conservar productos frescos en la nevera

A la hora de conservar mejor los alimentos frescos en el frigorífico, tengamos en cuenta los siguientes consejos:

  • La carne y el pescado: La carne junto con el pescado, precisan de más frío que el resto de los alimentos. Por lo tanto, tendremos que introducirlos en la zona específica, dentro de sus respectivos envases de conservación. Su uso nos ayudará a evitar cruces de olores y posibles contaminaciones cruzadas. 
  • La fruta y la verdura: Habrá que almacenarlas en las zonas destinadas a ello pero sin desmasiada cantidad ni apiladas para que el aire circule mejor. Aunque fuera aguantan un tiempo, el frío nos proporciona una mayor seguridad a nivel sanitario. Procurar no mezclar frutas y verduras en el mismo envase, así como no mezclar los cítricos con otros productos frescos éstos desprenden una toxina que acelera la maduración de las otras frutas y verduras que entren en contacto con ellos. 
  • Refrigerar los huevos: El principal enemigo de la frescura de los huevos son los cambios bruscos de temperatura. Si queremos prolongar su durabilidad, habrá que deshacernos de embalajes e introduzcámolos en la puerta del refrigerador o en una zona reservada para ellos, sin contacto con otros alimentos para prevenir contaminaciones. 
  • Quesos y mantequillas: Queseras y recipientes herméticos para la mantequilla evitarán absorban olores y pierdan sus cualidades organolépticas. 

Cómo conservar productos frescos en el congelador

A la hora de congelar también tendremos que estar atentos a una serie de reglas básicas de fácil aplicación:

  • Realizar el proceso de forma rápida: Congelar a un ritmo rápido los alimentos permite conservar su sabor y frescura. Para conseguirlo congelemos cantidades pequeñas y almacenémoslas de manera que el aire frío pueda circular mejor y se congele antes.  
  • La carne y el pescado: Si recortamos la grasa y eliminamos los huesos de la carne se conservará con toda su frescura. También es esencial conocer los plazos de congelación recomendados para cada tipo de carne y no excederlos. Por lo general, los trozos grandes pueden estar en el congelador un máximo de 12 meses. Posteriormente, cuidemos el proceso de descongelación, sin romper la cadena del frío. Por su parte, el pescado suele tener un plazo de 3 meses. Conviene desviscerar y cortarlo en pequeñas porciones y, si no disponemos de máquina para envasar al vacío individualmente, conviene filmar una a una cada pieza, evitando bolsas de aire, así conseguiremos que durante el proceso de congelación absorba otros aromas y, por otro lado, evitamos la oxidación y que el producto se queme. 
  • La fruta y la verdura: Las verduras se conservan en buenas condiciones en el congelador entre 3 y 6 meses, mientras que las frutas pueden durar hasta 12 meses. Si queremos preservar su vivo color y su sabor, antes de congelar podemos someter algunas verduras a un hervor de un máximo de 3 minutos. Luego las pasamos por agua helada y tras secarlas las introducimos en sus respectivos recipientes o bolsas de congelación. Por último, es importante conocer qué tipo de preparación requiere cada tipo de fruta para una congelación óptima. 

     

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