Cartas de restaurante: las claves para personalizarlas

Por La Menorquina on 28 de noviembre, 2016

No cabe duda de que las cartas de restaurante constituyen una pieza básica en el complejo engranaje de un restaurante y es un elemento absolutamente esencial para conseguir objetivos tan importantes para cualquier negocio de hostelería como: atraer y fidelizar clientes, crear la mejor imagen del local o aumentar el ticket medio.

cartas de restaurante

Pero hoy en día no vale con cualquier carta. La competencia en hostelería es enorme, por la multitudinaria oferta disponible y la cantidad de información de que disponen los posibles clientes gracias a Internet. Esto hace que para poder destacar y diferenciarse dentro de la gran maraña de restaurantes, bares y cafeterías existentes, es imprescindible huir de los clichés, de los estándares de esas cartas que parecen todas iguales, tanto en lo que se refiere al formato como en los platos y bebidas sugeridos.

 

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La clave está en la personalización

Una carta llamativa, bien planteada y, sobre todo, con unos toques diferenciales y distintivos puede llegar a ser la mejor tarjeta de presentación de un restaurante, así como una poderosa herramienta para lograr ventaja competitiva. 

¿Cómo personalizo la carta de mi restaurante?

No es una tarea sencilla pero tampoco una misión imposible. El seguimiento de los siguientes consejos y claves te será, no te quepa duda, de inestimable ayuda.

  • Utiliza un formato original. No uses las medidas y formatos de siempre: están demasiado vistos. Atrévete con fórmulas originales. Eso sí, siempre respetando la lógica, el buen gusto y la estética del local y, sobre todo, que la consulta de la carta resulte clara, rápida y cómoda. Puedes crear, por ejemplo, una carta en formato de libro antiguo o simulando una pizarra escolar. ¿Y qué te parecería una carta electrónica en unas pantallas integradas de algún modo en las mesas del local?
  • Crea una imagen corporativa. Crea un logo identificativo y utilízalo en facturas, emails, envíos postales y, por supuesto, también en la carta.
  • Personaliza los nombres de los platos. No es difícil, es cuestión de integrar referencias sobre el estilo de tu local
  • No te olvides de la variedad y la rotación. Lo peor de una carta es que aburra a los clientes y esto es muy fácil que ocurra, sobre todo con los habituales. Para evitar perderlos es muy importante ir variando con frecuencia los platos, tanto del menú fijo como de la carta. Esta rotación, que puede hacerse con criterios de cambios de temporadas o incluyendo, de vez en cuando, propuestas exóticas y de otros países, debe alcanzar también a los postres y vinos.

Además de la personalización, es importante que los camareros se conozcan muy bien la carta para poder resolver las posibles dudas de los comensales y resultar plenamente convincentes, así como tener las suficientes habilidades comunicativas para sugerir los platos más rentables para el negocio. Eso sí, siempre de una forma sutil, puesto que no hay nada más contraproducente que presionar y agobiar a los clientes.

 

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