Carta de postres en el restaurante, el broche de oro de comidas o cenas

Por La Menorquina on 15 de octubre, 2015

carta de postres

En general, una carta de postres separada de la carta principal se traduce en un aumento en el número de ventas. Pero no sólo eso, sino que la rentabilidad está asociada a una experiencia enriquecedora para el cliente, lo que significa un punto más a favor del establecimiento para atraer clientela y, sobre todo, para fidelizarla.

La carta de postres junto a la carta principal nos ayuda a complementar la oferta culinaria de una manera más adecuada, haciéndola especialmente atractiva para los comensales. La carta principal y de postres asumen el protagonismo antes de que el cliente decida que comerá, es un momento importante ya que el consumidor ojea qué tipo de comida/postre hay en el restaurante.

Llegado el momento de tomar el postre, una carta específica bien cuidada que nos ofrece variedad dentro de una selección acorde con el concepto del restaurante, ya que transmite por sí sola la idea de degustar unos deliciosos bocados como colofón perfecto de una comida excelente. Una sugerencia que resulta efectiva es ofrecer una oferta mínima para facilitar la elección que se ajuste a los gustos del cliente.

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La magia de una carta de postres rotatoria

La tendencia actual de elegir un modelo de carta de postres, no excesivamente extensa, tiene el inconveniente de perder el factor sorpresa, un decisivo elemento de diferenciación. Por un lado, una carta mediana, ni demasiado corta ni larga en demasía, facilita la elección al cliente. Por otro lado,  una rotación regular de postres y una inclusión de variedades similares a los postres de mayor éxito soluciona el inevitable problema de la falta de variedad.

Se trata, en suma, de mantener los postres que podemos considerar clásicos de la casa para permitir una elección que aporte personalidad a nuestro restaurante a lo largo del tiempo, sin renunciar a una necesaria renovación que seduzca a los clientes en el momento del postre. Un broche de oro con un toque especial.

Dentro de esa diferenciación que nos aportan las novedades en la carta de postres, una interesante opción consiste en maridarlos con una copa de nuestros vinos dulces, especialmente seleccionados, atendiendo a las características de cada postre.

Uno de los postres que no puede faltar son los helados; son un postre que goza de una gran aceptación, y ayuda a dar ese memorable final a la comida. Según una encuesta de la Asociación Española de Fabricantes de Helados, el 75 por ciento de los participantes manifiestó que tomar helado en el postre le permite sentirse más satisfecho con la comida previa. 

Además, se puede aprovechar el momento relajado del postre para interesarnos por los clientes. Bastará un par de minutos para establecer una comunicación proactiva que cumpla su función de cortesía y de recopilación de información que puede ser muy valiosa para reorientar puntos clave. El feedback con la clientela, fundamentalmente, nos servirá tanto para tomar nota de sus sugerencias con respecto a la carta de postres como a cualquier otra cuestión. No conviene excederse más allá de lo estrictamente necesario para tomar nota de sus impresiones y demostrar interés en su satisfacción y bienestar y, a su vez, será suficiente con hacerlo solo con algunos de los clientes, de forma aleatoria. Todo ello contribuirá a poner ese broche final a la comida.

La carta de postres, en suma, nos ayuda a convertir el final de las comidas o cenas en ese momento único en el que se siente satisfacción por la calidad del servicio prestado y de la comida previa mientras se degustan postres deliciosos. Si conseguimos que el postre se convierta en un momento muy esperado habremos cumplido el gran objetivo.

 

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