Buena actitud del personal para dar una mejor atención al cliente

Por La Menorquina on 27 de octubre, 2015

atencion al cliente

En un restaurante, la buena actitud del personal es uno de los factores que determinan su éxito. La postura positiva de los trabajadores puede ayudar a solventar problemas relacionados con la administración y la gestión del establecimiento. Ante todo, no hay que olvidar que de poco servirá tener una buena actitud si la comida es deficiente y la espera excesiva, pero la colaboración del personal puede ayudar a corregir esos contratiempos que suelen ocurrir en el día a día. 

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Para que el personal mantenga una buena actitud frente a diferentes situaciones, a parte de tener una buena formación y predisposición, también deberá contar con otro requisito: la planificación y atribución de tareas por parte de los responsables. De esta manera, el personal no tendrá que asumir más trabajo de lo asignado, ya sea en la cocina, en la sala o atendiendo demasiadas mesas.
Con estas directrices se consigue que la clientela perciba la misma actitud tanto si el camarero está saturado de trabajo como si realiza sus tareas con más desahogo. Por lo tanto, una mejor atención y servicio al cliente requiere de una organización adecuada.
Aún así, el rol del cocinero, el camarero y otros trabajos desarrollados en restaurantes, por lo general están marcados por altibajos. Esto implica que una buena actitud y formación también deben ir acompañadas de una gran resistencia física y también psíquica para aguantar el ritmo diario.

Buena actitud, clientes satisfechos

La buena actitud de los trabajadores repercutirá de forma directa en la satisfacción del cliente e incidirá en aspectos claves para la buena marcha de un restaurante. A continuación, vemos algunos ejemplos prácticos que nos ayudarán a lograr una buena actitud: 
  • Una buena comunicación: Establecer una buena comunicación con la clientela que sea profesional y cortés es una clara demostración de tener una buena actitud. Por ejemplo, adoptar una actitud de acogida, desarrollar una buena memoria visual y auditiva, ser prudente, adelantarse a las necesidades del cliente, hacer sugerencias que aporten valor añadido, entre otras.
  • Mejor trabajar en equipo: Los trabajadores con buena actitud serán más eficientes a la hora de actuar de forma coordinada con el bar, la cocina y con otros compañeros de sala. Esto se traduce en una atmósfera más agradable, en un mejor servicio y una mayor calidad de los platos.
  • Saber reaccionar ante un problema: Una buena actitud también favorece una mejor reacción ante un posible imprevisto. Adaptarse a los problemas y resolver incidentes será mucho más fácil cuando hay predisposición, siempre sumada a una adecuada preparación. 

 

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