Bolsas de congelación para la adecuada conservación de alimentos

Por La Menorquina on 19 de octubre, 2015

bolsas de congelacion

La adecuada conservación alimentaria es un aspecto esencial para el día a día de los restaurantes, así como para llevar a cabo exitosas estrategias de conservación de alimentos durante largos periodos de tiempo.

No en vano, maximizar la durabilidad de los productos frescos es uno de los principales caballos de batalla de los restaurantes y, dentro de este contexto, las bolsas de congelación son una herramienta de gran utilidad para lograrlo.

Una cuestión a la que a menudo no se le da la debida importancia, como son las buenas prácticas de manipulación de alimentos, resulta básica para no descuidar aspectos esenciales para el éxito de un restaurante. Entre algunos de ellos: la calidad de la comida, su poder nutricional y apetitosidad o, sin ir más lejos, el necesario control de costes.

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Ventajas de usar bolsas de congelación

El uso de las bolsas de plástico aptas para la congelación obedece al requisito de envasar los productos en porciones pequeñas, en función de las distintas necesidades y, al mismo tiempo, se evita (borrar:con el objetivo de evitar) que los vapores del alimento escapen y lo deshidraten, reduciendo su tamaño y afectando a su sabor, aroma y textura.

Introducirlos en bolsas forma parte del sistema de trabajo de refrigeración o congelación mediante el uso de un abatidor, tal y como desarrollamos en el siguiente epígrafe:

Optar por las bolsas de plástico herméticas y, a ser posible, también antigoteo, nos facilitará la tarea en lo que respecta a la prevención de las mezclas de olores y de forma especial a la hora de utilizarlas para congelar salsas, sopas y otros platos cocinados o crudos que impliquen la presencia de gelatinas u otro tipo de texturas más o menos líquidas.

Y, según la capacidad de los congeladores, combinaremos el uso de bolsas de plástico con otros recipientes de cristal o plástico.

Por último, para una correcta conservación de los alimentos en bolsas de plástico, elegiremos las de polipropileno (PP), el único plástico apto para la cocina, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Las bolsas y el uso del abatidor

La cocina de un restaurante, como es bien sabido, no se limita a realizar un trabajo de preparación de comidas para su consumo inmediato. Gracias a las prestaciones que nos brinda la maquinaria de hostelería, como los abatidores de temperatura, es posible racionalizar gastos y lograr una mejor organización del trabajo mediante la preparación programada de platos.

Realizarlos con antelación aprovechando mejores precios de materias primas, -por ejemplo comprando productos de temporada-, permite su consumo programado en el futuro, ya sea para preparar banquetes o comidas especiales, o bien para incluirlos en la carta durante un determinado plazo de tiempo.

Este avance requiere el uso de un sistema de cocinado para el que se precisa maquinaria como los hornos de inducción que inmediatamente tras su preparación se realiza un abatimiento de temperatura, rápido y con seguridad higiénico-sanitaria, al tiempo que evitamos mermas del producto y conservamos sus cualidades organolépticas.

Como último paso del proceso, se introducen los alimentos en frigoríficos o congeladores para su óptima conservación. Se trata de un sistema de trabajo que exige envasar los alimentos en recipientes adecuados, como bolsas de plástico que se introducen en el abatidor llenas de sus respectivos alimentos.

Finalmente, cuando se lleva a cabo la regeneración, se extraen de sus bolsas y se utilizan al momento o durante el plazo que marque el periodo de vida útil indicado, que puede variar en función de factores como el tipo de alimento o la clase de abatidor empleado. Si todo ha salido según lo esperado, el momento de emplatarlo y servirlo, los productos parecerán estar recién cocinados.

 

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